lunes, 24 de septiembre de 2012

A propósito del título de ciudad a Torrelavega (1895)

Rescato algunos datos históricos a propósito de la concesión del título de ciudad a Torrelavega, que tuve ocasicón de compartir con la audiencia de Claramente Claro de Popular TV Torrelavega durante la pasada temporada.
 
Hemos de indicar que en Cantabria hay tres municipios que poseen el título de ciudad. El rey Fernando VI lo concedió a Santander el 9/1/1755, la reina María Cristina a Torrelavega el 29/1/1895, y el rey Alfonso XIII a Castro Urdiales el 18/12/1913. En esta ocasión nos detendremos en Torrelavega y en cómo la adquisición del título municipal supuso una feliz transformación para la capital del Besaya.
 
Así, efectivamente, la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, en nombre de su hijo Alfonso XIII, que en ese momento contaba con 9 años, y por Real Decreto de 29/1/1895 (Gaceta de Madrid del viérnes 1/2/1895, año CCXXXIV nº 32, t. I p. 373) otorgó a la villa de Torrelavega en razón de su "Real aprecio" y "por el aumento de su población y progreso de su industria". El Real Decreto apareció refrendado por el ministro de la Gobernación, el liberal Trinitario Ruiz y Capdepon. Sirva como curiosidad que ese mismo día, la reina también concedió el título de ciudad a la villa de Valdepeñas, provincia de Ciudad Real.
 
Algunos de los datos demográficos e industriales que justificaron la concesión de dicho privilegio Real, y que supuso una notable mejora para la población torrelaveguense son:
 
El aumento de población de Torrelavega, según el INE (recogo unas década antes y después a la concesión del título):
1852 - 4.587
1860 - 4.882
1877 - 7.745  (Notable incremento).
1897 - 7.745
1900 - 7.777
1910 - 9.574 (Notable inremento).
Actualmente - 55.553
 
El progreso de la la industria de Torelavega pivota en torno a tres puntos: la ganadería, la industria propiamente dicha y las comunicaciones.
 
Torrelavega tradicionalmente está vinculada al sector ganadero. Ya el rey Carlos III por Real Cédula de 1767 concedió el privilegio de celebrar Ferias de ganado, que comenzaron a tomar importancia durante el reinado de Carlos IV a partir de 1799, pero no sería hasta el 14/11/1844, con el reinado de Isabel II, cuando comenzó a celebrarse con una periodicidad quincenal en el Ferial de La Llama, genuino antecedente de la actual Feria ganadera en el Mercado Nacional de Ganados.
 
La segunda mitad del siglo XIX supuso un meteórico ascenso económico para Torrelavega, pues comenzaron a posicionarse importantes industrias en su municipio. En 1853 se descubrió el coto minero de zinc en Reocín, donde se extrairían los minerales de bleda y galena. Allí se aposentó la Real Compañía Asturiana de Zinc, conocida posteriormente, desde 1965, conocida como Asturiana de Zinc, actualmente desaparecida. La empresa belga Solvay comenzó a explotar el negocio de la sal en Polanco en 1867,  aunque impulsó decisivamente su actividad a partir de 1904 que comenzó a construir su fábrica, inaugurada por el rey Alfonso XIII el 8/8/1908, destinada a la producción de sosa caústica, carbonato sódico y bicarbonato. En 1898, Azucarera Montañesa se instaló en Torrelavega para producir azúcar a partir de la remolacha, aunque esta fábrica llegó a quebrar por falta de rentabilidad. Pero la actividad no se detuvo al ocupar Lechera Montañesa sus instalaciones. Actualmente ese complejo industrial acoge a Feria de Muestras de Torrelavega
 
Al abrigo de la importancia en el sector minero alcanzado en la comarca del Besaya, y gracias a la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Torrelavega, la Cámara de Comercio de Torrelavega y a varias empresas (Real Compañía Asturiana, Sniace, Solvay, Nueva Montaña Quijano, Fyesa, Productos dolomíticos), se crearía la Escuela de Facultativos de Minas y Fábricas Minero-Metalúrgicas y Minero-Químicas de Torrelavega por Orden del Ministerio de Educación Nacional de 13/7/1955 (BOE nº 231 de 19/8/1955 p. 5.132), comenzándose ese año 1955/56 el primer curso universitario. Esa Orden justificaba la necesidad de una Escuela profesional al declara que "la ciudad de Torrelavega constituye en la actualidad una extensa comarca de gran importancia en orden a la industria nacional (...), cuyas factorías emplazadas en su contorno tienen indudable relieve en al economía de nuestra Patria". Así, esta institución fue el primer antecedente de la actual Escuela Politécnica de Ingeniería de Minas y Energía.
 
También las comunicaciones fueron decisivas para el progreso de Torrelavega, que goza de una natural ubicación estratégica. Ello fue decisivo para que el ferrocarril, principal medio de transporte comercial de la época, situase una estación de parada en la ciudad para las líneas: Alar del Rey-Santander (1858) y Cabezón de la Sal-Santander (2/1/1896).
 
Otro elemento de progreso lo marca la llegada de la luz eléctrica, histórico hito producido el mismo año en que fue condecorado con el título de ciudad (1895).
 
En Torrelavega, a 24 de septiembre de 2012.

martes, 18 de septiembre de 2012

Tras el congreso centenario de la muerte de Menéndez Pelayo

El director del programa Claramente Claro  de Popular TV Torrelavega, Gustavo González Monterrubio, me invitó a participar en él para recordar algunos de los momentos de la Historia de nuestra tierruca, y así rescatar de las garras del olvido pasajes de nuestra Historia. Sin olvidar que el conocimiento de la Historia y de las circunstancias que pivotan en torno a ella explican y dan sentido al momento actual en el que hoy vivimos. Así a lo largo de de la pasada temporada 2011/12 tuve el lujo de exponer para la selecta audiencia del programa algunos hitos de nuestra historia regional y de presentar algunos de los personajes que la contruyeron. A lo largo de las próximas semanas, desde estas líneas, presentaré algunas de esas intervenciones.
 
El post de hoy, lo dedicaré a glosar una breve semblanza de don Marcelino Menéndez Pelayo que nos acerque más su figura, que durante este año 2012 conmemora el centenario de su muerte, y que recientemente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (3-7/9/2012) se ha celebrado un congreso de altísimo nivel intelectual conmemorativo de estudio de la ingente obra del polígrafo santanderino, en el cual he gozado del lujo de participar, y que ha estado dirigido por el presidente de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, don Emilio R. Mandado.
 
 
 
Menéndez Pelayo nació y murió en Santander (3/11/1856-19/5/1912). Cultivó multiples disciplinas: Historia de las Ideas, Historia de la Literatura, Filología, Poesía, Historia, Traducción, Filosofía..., erigiéndole como polígrafo.
 
Su padre fue Marcelino Menéndez Pintado, catedrático de Matemáticas en el Instituto Cántabro de Enseñanzas Medias (actual IES Santa Clara), también ejerció como alcalde de Santander entre 1885-1886, y su madre, María Jesús Pelayo, era descendiente de Vega de Carriedo. La familia era de clase media burguesa, honrada, trabajadora y católica; siempre rodeada de un profundo ambiente intelectual, prueba de ello es la familiar amistad de José María Pereda. No podemos dudar que el escritor de Polanco constituiría un modelo con quién el joven Marcelino inició sus primeras lecturas. Su hermano Enrique, se dedicó a la Medicina, pero también dedicó parte de su vida a la escritura.
 
En 1871 inició sus estudios en Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, adquiriendo como tutor al catedrático de Química José R. Fernández Luanco, aunque durante su periodo barcelonés recibió la notable influencia del Manuel Milá i Fontanals.
 
En 1873 Luanco marchó a Madrid, y tras él se fue también Menéndez Pelayo para continuar sus estudios en su Universidad Central. Sin embargo, sólo permaneció un curso académico en la villa y Corte ya que se encontró con la arbitrariedad del catedrático de Metafísica, Nicolás Salmerón, que le hizo repetir el examen de esta disciplina, al igual que al resto de sus compañeros, sin realizar el obligado primer examen reglamentario. Esto conllevará de fondo la enemistad de Menéndez Pelayo con el Krausismo postkantiano y con los hegelianos en general.
 
Así, en 1874 Menéndez Pelayo se trasladó a la Universidad de Valladolid, donde recibió el decisivo e influyente magisterio de Gumersindo Laverde, quien le condujo hacia posturas más conservadoras. Ese año se licencia en Filosofia y Letras con El examen y juicio de los concilios de Toledo, obteniendo el premio extraordinario con el ejercicio Conceptismo, gongorismo y culteranismo.
 
Al año siguiente, 1875, el joven Marcelino se doctora en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid con La novela entre los latinos.
 
Gracias a su brillante expediente académico obtiene una ayuda económica de la Diputación Regional y del Ayuntamiento de Santander para ampliar sus estudios. Así durante 1876 y 1877 viajó por las bibliotecas de Portugal, Francia, Bélgica, Italia y Holanda.
 
En 1878, con 22 años, obtiene la cátedra de Historia crítica de la Literatura Española de la Universidad Central de Madrid, ante un tribunal presidido por Juan Valera.
 
Entre 1880 y 1881 publica su primera obra importante -obra de juventud-, a saber: Historia de los Heterodoxos Españoles (8 vol.).
 
En 1881, con 25 años, ingresa en la Real Academia Española (RAE), con el discurso de ingreso: La poesía mística española. En 1882 ingresa en la Real Academia de la Historia (RAHª). Desde 1892 será su Bibliotecario. Y desde un año antes de su muerte, 1911, su Director. En 1895 ingresó en la Real Academia de las las Ciencias Morales y Políticas. Y, finalmente, en 1901, se incorporó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Alcanzando ser, así, la única persona de su época que perteneció al tiempo a las cuatro Academias.
 
En el ámbito de la vida política señalar que fue diputado en Cortes por Mallorca durante el periodo 1884-1892, y posteriormente senador hasta su muerte por la RAE.
 
En 1888, por encargo de la RAHª, comienza la dirección de la edición de las Obras completas de Lope de Vega. Hecho que le valió a posterior ser nombrado en 1898 director de la Biblioteca Nacional de España.
 
En 1912, tanto él como Benito Pérez Galdós fueron propuestos al Premio Nobel de Literatura.
 
Para concluir, destaquemos algunos títulos de entre sus Obras completas, que actualmente se reunen en la edición nacional del CSIC en 67 volúmentes publicados entre 1940 y 1974, dirigida por M. Artigas, A. González Palencia y R. de Balbín Lucar, y editada por E. Sánchez Reyes:
- Historia de los Heterodoxos Españoles (8 vol.).
- La Ciencia Española (3 vol.).
- Historia de las Ideas Estéticas (6 vol.).
- Los orígenes de la novela (4 vol.).
- Antología de poetas líricos castellanos (10 vol.).
- Estudios y discursos de crítica histórica y literaria (6 vol.).
 
 
En Torrelavega, a 17 de septiembre de 2012.